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La carta de
Catalina, voluntaria a La Casa Oaxaqueña desde febreo 2007, hasta
agosto 2007
Para empezar, no sé como
empezar, tengo tantos sentimientos encontrados, desde que estoy en
mi país y muchas veces siento que estuviera en
otro.
Yo soy de Guadalajara, la
segunda ciudad más grande de México, con 9 millones de habitante,
aunque aun no llega al nivel de la capital, es una ciudad bastante
industrializada, cada vez con más trafico y contaminación, y con un
gran contraste socioeconómico.
Estoy aquí debido a el
servicio social que se pide como requisito obligatorio en las
universidades de México. Estoy muy contenta de haber podido hacerlo
en esta asociación y de estar viviendo esta experiencia fuera de la
rutina civilizada. Sin embargo, ahora que me doy cuenta de este tipo
de trabajo de voluntariado, teniendo las posibilidades lo habría
hecho sin dudarlo.
Yo estudio diseño
integral y mi proyecto con los niños se trata de crear cosas,
reciclando basura. Crearles conciencia de lo que provoca toda esta
producción de basura sin sentido y como podemos evitar esto
aplicando las tres ¨R¨ (reducir, reutilizar y reciclar).
De entrada esto es un
paraíso, Mazunte y sus alrededores, cada mañana que despierto con el
canto de las aves, el burro, los gallos, la música, las voces, me
doy cuenta de donde estoy y pienso en lo afortunada que soy, la
tranquilidad, el mar, la naturaleza, la gente, los olores, los
sonidos, los colores, las flores, las texturas en mis píes, en mis
manos, los pescadores, la playa y nosotras, dos vueltas corriendo,
rutina playera, la ola revolcándome, el agua salada en mi nariz,
anita peinándome, cecia abrazándome, la sandia deshaciéndose en mi
boca, mis pies descalzos, los zancudos picándome, el
movimiento de la hamaca, los largos desayunos, la brisa del mar, el
calor infernal de Pochutla, el aire de la camioneta en la cara, la
música del vecino, los perros ladrándome, los mangos por toda la
casa, el sabor ácido del maracuya, los tamales de chepa, juegos de
carta con Pedro, las vacas con cuernos, el guajolote de samaritan,
1,2,3 calabaza, Julie en Guadalajara, plátano macho en las brazas,
las inquietudes de Ever, los partidos de pin pon bailando, la
cerveza helada en la atarraya, las pulgas del local, las historias
de Fortunata, la bebe de Yoanna en su panza, los delirios de la
fiebre, los piquetes de abeja, el chocomilk de la cárcel, las cenas
belga-mexicanas, los domingos exploradores, Chepe diciendome tia, la
deliciosa julie-repostería, los tiburones de Pochutla, Marie
hablando dormida, película al aire libre, cantando Jac Brel sin
entender, los pescados de Quique, las clases de Francés de Julie,
las incontables crepas para cerro, Carlitos escondiendose, el
croche de Lucy, las platicas con Lupe, Licha desgranando elote,
calcetina moviendo la cola, capitán petrificado, la cortina del baño
volando, mi ropa apestando, mi espacio… uff! realmente lo
disfruto.
Y lo mejor de todo es la
ilusión que me hace saber que voy a la clase con los niños, preparar
la actividad y esperar la sorpresa del resultado, su imaginación y
creatividad, su gran sonrisa, su fuerte energía, conociéndolos
más y sorprendiéndome más y más.
Es reconfortante sentir
cada vez más la confianza de los niños en mi y en lo que ellos
hacen. Esto es una gran motivación para ellos y para mi.
Llevo tres meses aquí, se
han pasado muy rápido, pero al mismo tiempo he descubierto y
aprendido tantas cosas que pareciera muchísimo tiempo. Pienso en los
tres meses que me quedan y quisiera detener el tiempo. Lo que siento
horrible es saber que me voy y no veré mas a los niños, solo de
imaginarme el momento de dejar todo esto me parece
trágico.
Al mismo tiempo no todo
es color de rosa, la situación de estás comunidades es dura, la
injusticia y la represión. Cuando llegue obviamente no estaba tan
consciente de esto, es una realidad que muchas personas
ignoran.
Está realidad que vivimos
en México es más notable en comunidades pequeñas, cómo en las que
trabajamos. Es impresionante la manipulación política y religiosa
que existe, el manejo del poder interesado e inconsciente de los que
están más arriba. Me da muchísima rabia saber que hay funcionarios
políticos sentados en una silla, ganando muchísimo dinero, mientras
que un niño tiene que dejar de ir a la escuela, porque tiene que
trabajar. O saber que hay un preso inocente, que por tratar de
expresar su inconformidad política tiene que pasar 20 años en la
cárcel. Me desespera y me da tristeza darme cuenta de esto y no
poder hacer nada.
Con el tiempo y la
aceptación de los niños que no ha sido tan fácil como pensé, me he
dado cuenta de lo diferente que son sus costumbres a las de una vida
citadina, a pesar de vivir en el mismo País.
Me doy cuenta de la
riqueza natural que poseen y de su sabiduría acerca de la naturaleza
y de la convivencia tan armónica que tienen con ella, logrando una
libertad que muchos quisiéramos.
Me llevo muchas cosas
positivas de está experiencia y espero lograr alguna aportación
positiva en ellos.
Agradezco la oportunidad
y la confianza de Isabelle y el apoyo de todos los que integran la
casa oaxaqueña, los consejos de Pedro, la asesoría de Fortunata, la
ayuda de Yoana y de Leti, y la amistad de Julie y de Marie. De igual
manera a la hospitalidad y el carisma de Chepa y su
familia.
Valoro y admiro muchísimo
el esfuerzo que hacen todas las personas que se dedican a hacer este
tipo de labores, como Isabelle y la casa oaxaqueña. Ojala cada vez
más hombres seamos conscientes del sentido de nuestra
vida.
¨cuando
el hombre permanece tranquilo y satisfecho de sí mismo, esto es un
mal¨ - Tolstoi.
A veces unos cuantos
meses pueden ser a la vez tan intensos y tan sutiles como los que
estoy viviendo ahora.
Gracias! Catalina
López

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