Origen

En 1989, La Casa Oaxaqueña, un programa fundado por Isabelle, comenzó a enseñar a los niños de Puerto Ángel, en el estado de Oaxaca (México). La Casa Oaxaqueña amplía hoy sus actividades educativas en 5 aldeas del área y en la prisión de Pochutla.

Los resultados de la escuela de niños
son muy positivos

1. La Casa Oaxaqueña

Gracias a Fortunata e Ana-Belen, dos jóvenes mujeres mexicanas locales. Fortunanta fue entrenada por los “Docentes Sin Fronteras”. Ambastrab ajan para la asociación desde los años 1993 y 1998. La Casa Oaxaqueña continúa sus actividades educativas en 5 aldeas del área. Los resultados de la escuela de los niños implicados en el programa resultaron mejores que los niños que no lo estaban. Aunque las demandas para participar en el programa continúan aumentando, desafortunadamente no es posible atenderlas, debido a los recursos humanos y financieros limitados como, salarios del personal más costos de transporte y tiempo (recorridos largos en autobús y a pie).

Cada día tiene su
rason a estar allí

2. Enseñanza

En las aldeas, trabajamos principalmente con los juegos y actividades creativas (pintura, dibujo, cuentos…). Los niños acuden cuando llegamos, para ver lo que tenemos en nuestros bolsos, preguntando lo que haremos hoy. A veces contamos cuentos, sentados en un paño grande, a veces hacemos todos juntos un grande dibujo juntos, creamos nuestras propias historias, jugamos con las cartas… Cada día tiene su razón de estar allí, rodeado por sus sonrisas y sus ojos brillantes, para responder a sus expectativas, para compartir un momento de nuestro tiempo.

Sin esta ayuda, ahora contratarían a muchos de estos niños
en trabajo manual con un sueldo pequeño.

3. Resultados

Entre los niños, algunos acabaron sus estudios primarios con éxito, pero sus padres no tienen los medios de enviarlos a estudios secundarios. La Casa apoya a varios de estos adolescentes financieramente. Algunos están patrocinados enteramente por los donadores. Con otras, La Casa paga los costos de uniformes, o los libros, o el material básico de la escuela, etc. Sin esta ayuda, estos jóvenes ahora estaría trabajando en hoteles o restaurantes con un sueldo pequeño.

Por el momento, gracias al apoyo de los padrinos, podemos pagar los estudios de 26 jóvenes, entre los cuales cuatro están estudiando en la universidad del Estado de Oaxaca.